CALDERA BLANCA
Debo confesar que las Islas Canarias son un lugar del que me he enamorado de verdad. De las siete islas en total, hasta ahora he tenido la oportunidad de visitar cinco. Cada una es distinta y cada una tiene su irrepetible encanto. Aunque mucha gente percibe estas islas solo como un lugar al que los turistas occidentales van a calentar sus cuerpos durante los meses de invierno, se trata de lugares donde puedes vivir las vacaciones de forma verdaderamente activa y, además, disfrutar estupendamente de la fotografía en muchos lugares increíbles.
De lo que he visto hasta ahora, la isla que más me cautivó como fotógrafo fue Lanzarote. Esta se encuentra más al norte y la mayor parte de su superficie está formada por rocas volcánicas de lava. Dicen que en la isla hay tanta lava que cada persona de la Tierra podría llevarse a casa 50 kg enteros. Gracias a eso, aquí te sentirás más bien como en otro planeta que en una isla cerca de África. Hoy te hablaré de un enorme volcán extinguido que se llama Caldera Blanca. Tiene un diámetro de unos respetables 1150 m y, aun con este tamaño, su perímetro se mantuvo casi perfectamente redondo. Su origen se data hace aproximadamente 3000 a 5000 años y, como todo alrededor hay campos de lava de los años 1730-1736 (que, por supuesto, todavía son oscuros), la blanca Caldera Blanca brilla de verdad de forma llamativa frente a su entorno.
Disfrutarás de la vista de la Caldera Blanca ya desde sus alrededores. Desde un lado recuerda a una extraña colina arrugada, desde otro su forma evoca ya más a un volcán clásico. Pero emprende desde luego el interesante camino hacia arriba. Aquí lleva un pequeño sendero por el que rodearás todo el cráter. Mi mujer y yo quisimos subir a la cima nada más llegar a Lanzarote, al día siguiente, pero cuando en el parque nacional de Timanfaya preguntamos por algún mapa, el guía local curtido por los vientos nos dijo que sí que podíamos subir a la cima ese mismo día, pero que contara con que el viento me arrancaría a mi mujer. "A ver, señor, si quiere librarse de su mujer de forma vistosa, vaya tranquilamente hoy..."
Así que preferimos dejarlo para otro día y esperar que el viento amainara. Al final tardó dos días y pudimos subir. Desde el principio fue un espectáculo interesante y, como el viento todavía soplaba bastante y las nubes literalmente volaban sobre la isla, el escenario cambiaba de un minuto a otro. Ten de verdad cuidado con el fuerte viento, porque el sendero es a trechos bastante estrecho. Pero aquí hay una cantidad inagotable de lugares para fotografiar y, como el cráter se ve un poco distinto desde cada ángulo, seguro que fotografiarás y fotografiarás. A mí me pasó exactamente lo mismo.
Consejo 1: Si quieres fotografiar en lugares así con exposiciones largas o hacer desde el trípode algún vídeo time-lapse, prepárate desde luego para que con el fuerte viento no sea nada fácil. Despliega pues las patas del trípode muy en ancho y tan bajas como sea posible. Esconde el trípode detrás de algún saliente o piedra, ponte al lado en la dirección de donde sopla el viento, en resumen, haz todo lo posible para que la cámara esté lo más protegida posible del viento. También es bueno lastrar el trípode con alguna piedra o mochila, para que tenga la mayor estabilidad posible.
Consejo 2: No tengas prisa; si las nubes te cruzan el cielo tan rápido como me pasó a mí, aguanta un rato en el sitio y espera hasta que el cráter esté iluminado de forma interesante. O, en su caso, en estas situaciones crea un vídeo time-lapse, que quedará de verdad muy vistoso.
Equipo: En lugares así apreciarás un objetivo gran angular con filtro polarizador. Ciérralo al menos a f8.0 y concéntrate en una composición interesante. A menudo me llevo también el objetivo de 35 mm, con el que hago tomas panorámicas. Es cierto que es más trabajo en el ordenador, cuando tienes que unir las fotos individuales, pero el resultado es a menudo estupendo, porque creas una fotografía de verdad enorme.



