EL TEMPLO DE BAYON
El templo de Bayon es uno de los templos más célebres de Camboya que se han conservado de la época del Imperio de Angkor. Fue construido a caballo entre los siglos XII y XIII y su fama solo la eclipsa quizá el enorme Angkor Wat. El templo se erigió durante el reinado de Jayavarman VII y en su época fue el templo central de la capital, Angkor Thom. El templo sigue el tipo de templos piramidales que simbolizan la sagrada montaña hindú Meru. Se distingue de los demás templos sobre todo por el número de torres, que según se dice llegaban a ser 49. La mayoría están decoradas con la imagen de un rostro, y ello desde los cuatro puntos cardinales. Habitualmente se supone que el rostro representa al bodhisattva Avalokiteshvara, pero también se debate que se trate del propio soberano Jayavarman VII.
El templo de Bayon fue el primero que visité en Camboya. En cuanto atraviesas la puerta hacia la parte interior del templo, se clavan en ti las miradas de todos esos rostros de piedra, que están literalmente por todas partes. Mires donde mires, unos ojos de piedra te observan sin cesar. A veces incluso me recorría un escalofrío por la espalda. El templo es bastante grande, así que para explorarlo a fondo necesitarás tiempo de sobra. Por supuesto, pasé bastante rato fotografiando las hermosas torres, pero luego me escapé de los turistas y me adentré en las partes interiores del templo.
Allí me esperaba una sorpresa. Hermosos pasillos, altos techos abovedados de piedra e hileras de columnas. Literalmente no comprendes cómo, en el siglo XII, la gente podía llevar a cabo unas técnicas constructivas tan exigentes en plena selva. Y si además te detienes un momento y te imaginas cuánta gente vivía aquí, y que el templo se alza en el mismísimo centro de toda la ciudad de Angkor Thom y que por estos parajes probablemente solo se movían el soberano y otros elegidos, la fuerza del lugar te embarga aún más.
Las fotografías de los pasillos, que al final son quizá las que más me gustan de este lugar, surgieron a menudo de la unión de varias tomas. No llevaba conmigo un objetivo tan gran angular como para poder abarcar todo el pasillo y por eso tuve que improvisar. Para fotografiar son unas condiciones realmente complicadas. El interior de los pasillos es muy oscuro y desde fuera te llega, en algunos puntos, una luz realmente intensa. Lo ideal sería, pues, hacer fotografías HDR con trípode. Eso ya requiere algo de práctica y, sobre todo, ese trípode :) Con la filmación en lugares así la cosa es aún más complicada. A menudo lo único que ayuda es una cámara de calidad con un rango dinámico del sensor suficientemente amplio (menos mal que me llevé mi BMPCC). Por eso, ve preparado, para que estas condiciones tan complicadas no te pillen por sorpresa.
Consejo 1: ¿No llevas trípode y quieres hacer una toma HDR? Configura el bracketing de exposición (yo uso -2, -1, 0, +1, +2; bastaría con -2, 0, +2, pero la Nikon D800 no tiene esa opción), pon el disparo en ráfaga lo más rápido posible (en mi caso 4 fps) y un tiempo base de al menos 1/200. En el caso de un pasillo oscuro requerirá también ISO 400 o ISO 800. A continuación, apóyate bien y haz de golpe 5 fotografías. Repite todo el procedimiento tres veces. Este es mi truco para arreglármelas con el HDR aunque no tenga un trípode a mano. A veces, por supuesto, no funciona, porque no logras mantener la cámara suficientemente quieta, pero a menudo uno de los tres intentos sale bien. El HDR lo uno después en CameraRAW (porque la fotografía HDR resultante la puedo guardar aún como RAW), lo cual muchas veces se apaña bien con un ligero movimiento de la cámara.
Consejo 2: De nuevo, igual que en el templo de Angkor Wat, recomiendo no empezar la mañana con el templo de Bayon (a menos que consigas estar aquí realmente temprano). Aquí arranca el pequeño circuito entre los templos y por eso la gran masa de turistas empieza por Bayon. Creo que al atardecer o, al menos, en las horas de la tarde habrá más tranquilidad. Simplemente elige la ruta de otra manera o al revés que todos los demás.
Equipo: En lugares como este, agradecerás mucho un trípode, pero no solo eso: si eres capaz de cargarla, llévate también una rótula panorámica y, sobre ella, un objetivo adecuado (por ejemplo, 18 mm y 35 mm), y tendrás la posibilidad de fotografiar todas las situaciones. Es decir, crear tomas HDR, pero también tomas panorámicas en lugares donde ya no te baste tu objetivo más angular.




